La doctrina del libre cambio entraña una actitud
fundamental: la negativa a otorgar un sentido económico a las fronteras
políticas. Constituye uno de los fundamentos del liberalismo del siglo xix. En
nuestros días, los economistas partidarios de los intercambios internacionales
han modificado sus ideas. Las naciones industriales no son las únicas que
participan de la’ escena económica. La preponderancia de los Estados Unidos y
el intento de integración europea han trastornado los marcos del comercio
internacional. Sin embargo, a partir de 1945, aparece una nueva forma de libre
cambio a través de dos ideas fuerza: sustituir el aislamiento por la
cooperación y las negociaciones bilateral
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